Adiós a las oficinas corporativas?

Medio: Reforma
Autor: Álvaro García Parga

Muchas empresas y centros de trabajo no volverán a ser los mismos lugares del pasado, en especial las oficinas corporativas y los centros de negocios que por meses han permanecido cerrados. A nivel global, la otrora vibrante Manhattan es quizá el ejemplo más claro de cómo el Covid-19 ha modificado profundamente la manera como se trabaja en las empresas.

La organización neoyorquina Partnership for New York City, que agrupa a destacados líderes empresariales de la gran manzana, publicó este pasado mes de marzo los resultados de un sondeo realizado con empleadores de dicha ciudad. Los resultados presentados arrojan que hasta marzo de este año tan sólo uno de cada 10 empleados de las oficinas de Manhattan ha regresado a su lugar de trabajo. El mismo reporte señala que para septiembre de este 2021 se espera que apenas un 45 por ciento de los trabajadores haya regresado a sus oficinas, en tanto que al menos el 55 por ciento restante continúe trabajando de forma remota, ya sea total o parcialmente. Con estos datos podemos advertir, que tanto ahí como en otros sitos, el mundo de las oficinas corporativas no volverá a ser el mismo de antes.

En México los grandes edificios que albergan firmas y oficinas corporativas continúan operando con un número muy limitado de personas. Los elevadores de estas torres, que hasta principios del año pasado era común encontrarlas atestadas en las horas pico, hoy viajan entre pisos prácticamente vacíos. Muchos de los ocupantes de los edificios de oficinas ya no regresaran, o por lo menos no en el esquema anterior. Modelos híbridos de trabajo, jornadas con trabajo presencial limitado y otras modalidades donde se favorece el trabajo remoto son cada vez esquemas más comunes en el mundo de los negocios de la emergente era post-Covid.

A nadie queda duda que la metamorfosis de las oficinas corporativas fue ocasionada por la emergencia sanitaria con el firme propósito de cuidar la salud y evitar la propagación de la enfermedad que provoca el virus SARS-CoV-2; lo que ahora está en la mesa de discusión es si este cambio será para siempre o si conforme las campañas de vacunación avanzan y se llegue a controlar la pandemia, volveremos a ver el bullicio que en el pasado caracterizó a los centros financieros y de negocios de las grandes ciudades alrededor del mundo.

En las empresas, en la medida que desaparezca el riesgo epidemiológico, el dilema ya no será entre cuidar la salud o retornar a las oficinas, sino que ahora el debate será entre productividad en la oficina respecto a productividad remota. ¿Será verdaderamente sostenible para las empresas, y los resultados esperados de los negocios, laborar permanentemente de manera remota?

No existen todavía estudios que demuestren que los índices de productividad alcanzados por los colaboradores desde casa o a distancia puedan igualar, o en su caso superar, a los alcanzados en el esquema de trabajo presencial. Si bien existen casos de empresas que en fecha reciente han reportado aumentos a su productividad, como Microsoft, que señaló un 40 por ciento de incremento, estos son aún casos aislados; todavía no hay un consenso en este tema. Hace unos días el World Economic Forum, WEF por sus siglas en inglés, publicó un artículo signado por el vicepresidente del Think tank RIETI (Instituto de Investigaciones de Economía, Comercio e Industria) donde se analiza cómo influye el trabajo desde casa en la productividad.

La publicación del WEF señala que la viabilidad del trabajo a domicilio tiene todavía un amplio margen de perfeccionamiento, indicando que el trabajo desde casa puede mejorarse y que ello pasa por el habilitamiento de tecnologías de comunicación e información y el establecimiento de reglamentos y normas internas en las organizaciones, muchas de las cuales hoy aún inhiben el trabajo desde el hogar.

En las empresas tendremos, pues, una vez pasando la emergencia sanitaria, trabajo por realizar que nos permita medir el verdadero impacto de la productividad y cuáles roles o puestos no sólo son propensos a seguir desde casa, sino que en dicho entorno puedan alcanzar mejores niveles de eficiencia que se traduzcan en resultados favorables para las empresas.